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Thursday, October 18, 2012

¿Qué hay de nuevo, Crat'?



Ay Croquetófilo,

en este preciso instante veo una ardilla correr por el cable de alta tensión que cuelga cerca de la ventana del salón de mi casa actual y lejana y, como por asociación inevitable, me acuerdo de ti y de nuestra agitada correspondencia.

Acaso cometerás el craso error de culparme en tus polutos sueños de tus desventuras con la muy meretricia y selenita Mond. Nada más lejos de la realidad. Debes saber que solo quiero lo mejor para ti y para nuestra cada vez más ambigua relación. No puedo evitar observar que esquivas con ágiles anécdotas gastronómico-pornofílicas tus más oscuras y ofuscantes tribulaciones, pero no temas. Quiero que sepas que estoy a tu plena disposición si necesitas consejos amorosos, no en vano algunas amigas jinetes mías me llaman el Dr. Amor-Osito Bubblegum.

No se te escapa una: Durante estos últimos meses he estado un tanto ocioso con respecto a nuestra relación y por eso entono con mi aterciopelada voz de tenor el mea culpa. Es por eso que te proporciono una actualización de mi status:

-#nomepuedocreerquenohayadescubiertolosbarbituricoshastaahora
-#I<3pastillitasdecoloresygummybearsalucinogenos@coachella
-#lagartoslisergicosyriosdebaba@torontointernationalfilmfestival
-#rehabilitacionpsiquiatrica@mountsinaihospital

Como puedes inferir gracias a mi síntesis derivada de las nuevas tecnologías, he tenido una vida ocupada e hiperquinética en este primer mes de exilio. En alguna misilva te contaré las razones de mi voluntaria migración a las Américas y la naturaleza de mis actividades aquí, mas no te inquietes, nada grave ocurre. Empiezo a pensar que cambiar de aires tan bruscamente no le hace bien a nadie, pero nuestra correspondencia y el fenobarbital nos salva, ¿no es cierto? 

No me juzgues precipitadamente, puede que siga bajo los efectos de algún calmante.
Saludos muy cordiales y espero que todo te vaya bien,
Julien

Wednesday, April 25, 2012

Averiguaciones y emociones a pie de calle


Qué grotesca visión, ¿verdad, Cálvar(i)o?

Reflexione unos instantes sobre el poético y parriano significado de esta poética imagen doblemente congelada.

Efectivamente. No es un pollo, es una polla y bien fresca. Estoy lleno de dobles sentidos como esta polla de rico alimento si se tercia en una noche o un mediodía de cena o comida familiar bien caliente y en el centro de la mesa. No se le puede escapar tampoco la referencia quizá más obvia: Su amada Mond mama otra ave de corral. Me es imposible evitar sentir alegría por esta feliz y azarosa contingencia, mi ahora-más-amigo-que-antes, puesto que nunca pensé en esta comesopadepolla como una buena (ya no le digo excelente ni magnífica ni chachi-piruli) pareja para usted.

Dicho esto, repto cual reptil del pecado al siguiente tema de mi rePtilínea misiva. Yo sé el nombre real (y, como verá más adelante, terriblemente irónico nombre) del amante de su ex concubina concupiscente y frutal. Dio la casualidad de que me hallaba yo pegado al cristal de la peluquería donde el así por sí mismo llamado John Gueras cortaba las puntas deshilachadas a su Mica(lientav)ela(s) en el mismo momento en que un individuo ataviado con un (debo decir que hermosísimo) chaleco indiano y un trombón como sacados del arcón más polvoriento y mugriento de la casa de su provecta abuela se aproximó hacia mí con paso decidido de loco de atar o de cuerdo celoso. Cuál no fue mi asombro al recibir el primer empellón y el primer puntapié en el suelo y los demás golpes en órganos vitales y costillas. ¡Asalto, Álvaro, asombrosa anécdota!

Mas no quedó en humillación al pobre e indefenso Hondi la animalada de aquel individuo. Acerté a esquivar desde el suelo los golpes de su trombón, que poco a poco iba perdiendo su bella y lustrosa apariencia, desde el empedrado y conseguí con un giro sobre mí mismo tipo croqueta en pan rallado erguirme como sapiens sapiens que soy ante aquel cromagnon de extrañas vestiduras. Ensayé algunas patadas de karate colegial y algunos crochés y uppercuts de mi más tierna adolescencia magullada, y aunque no todas percutieron donde debían, alcancé a herir al menos su orgullo de matón. Claro que esta hazaña en desventaja de su contertulio no alivia la desazón del desamor, pero espere.

Conseguí su nombre. Aturdido le pregunté Qué hacía, Qué le había hecho yo, un inocente voyeur de hembras (nada personal, mi cordial cordado), y me contestó Mirar a mi piba, malandrín apestoso. Qué procaz salida de tono, le dije, pero el diálogo no fue posible, ya le digo. Le dije Quién es usted y me dijo: Mi nombre es Condon, Zackarías Condon.

Algo es algo, Álvaro de cebolla. Puedes iniciar tu busca si tu ego te lo pide y si tus fuerzas te lo permiten.

Su cordial informador,
Julien Hondervo a.k.a. the Savior

Wednesday, March 28, 2012

EsTROJANdo la Mondarina


Cordial Málvaro,

acabo de volver de la visita a la fábrica de TROJAN® Brand Latex Condoms en Madrid, abierta apenas hace dos semanas, como cierto bivalvo selenita que le será a usted familiar, y he quedado profundamente complacido de la exquisitez en el trato de estos envoltorios penales por parte de los trabajadores de dicha fábrica; es por eso que quiero agradecerle a usted y a su chica que me regalaran los dos tickets de que disponían para esta excursión. Obviamente me acordé de usted y de su recién adquirida cónyuge de hecho, M. Mand, poeta elástica, perfumada y, a buen seguro, de buen sabor. Me fue, ya digo, genial en la fábrica; el manejo de las gomas, los modelos de falo, la aséptica suntuosidad de las cadenas de montaje, las salas de aromatización, enjuague y prueba de resistencia a los fluidos despertaron en mí la inspiración antes adormilada (/sedada/anestesiada) y han sido los responsables de que ahora le dedique esta misiva a modo de Epístola de San Pablo a usted y a su poetisa meretricia.

En medio de la reunión del grupo de Análisis de Recepción del Producto, a la que nos invitaron a asistir a los portadores del ticket VIP, del que me proveíste con tanta generosidad, uno de los asistentes comenzó a probarse la gama de condones de frutas del bosque (un sabor para cada baya, o viceversa) delante de todos los asistentes, ante la mirada atenta de unas y aterrorizada de otros (el miembro era prodigioso). Después de aquel simpático incidente, nos (¿no le intriga saber quien es mi particular M. M.?) condujeron a todo el rebaño a la salida, como consecuencia, quizás, del paro cardíaco que sufrió la visitante de más avanzada edad. Me acordé, por puro y lamentable contraste, de su propio colín, Crítilo, que acerté a vislumbrar diestra y sigilosamente en aquellos urinarios públicos del Libertad 8, tras el recital de su nínfula crápula y exuberante. 

"Estamos ante una de las fábricas de barreras para el esperma y los patógenos de las ETT más grande y eficiente de Europa", no paraba de afirmar la guía del tour (durante la visita, antes del test in situ del dotado visitante [el cual, dicho de sea de paso, fue obligado por la directora de la fábrica a quedarse a cumplimentar un formulario en su despacho]), que llevaba puesto, como todos nosotros, un traje de protección e higiene blanco, con su pertinente gorro de redecilla para evitar que algún que otro cabello cayese en, por ejemplo, la solución química que provee a los globitos del amor de esa textura suave y acariciable tan característica de TROJAN®. Era el momento, como decía en el párrafo anterior, de abandonar la fábrica de TROJAN® Brand Latex Condoms, aunque no sin antes recibir dos cajas de treinta y seis condones TROJAN®, que pienso utilizar (¿sigue sin carcomerle las entrañas la identidad de mi apuesta y joven y fragante y dorada concubina?) en los próximos cinco años (tal es su vida útil) y, out of generosity, regalarte (al menos en parte). Lo menos que podía hacer era esto, ¿verdad, penpal? 

No me olvido de nuestras conversaciones, Cráculo, pero le veo tan embebido en las mieles mondadas de su poetisa-peluche que llego a pensar que a usted ya solo parece interesarle su  clítoris rimador (el de ella) y que nuestras, gloriosas por mi parte y esforzadas por su parte, batallas dialécticas ya no le aportan más que quebraderos de cabeza. Amor, amor, amor, le ha anegado el corazón (¿me creería si le dijera que mi acompañante era una institutriz, una lumia, una hetaira, una puta como la copa de un pino [y perdone mi lenguaje]?). Busque en su interior, porque ya no es usted el mismo, y créalo, me llena de pene, se lo digo con total sinceridad, y espero que usted recobre el hábito conversador y tertuliano a la mayor brevedad posible: la sociedad nos necesita (además estaba usted mejorando sus técnicas retóricas y sus argumentos).

Oh, se me olvidaba: a ti y a tu mondarina os he dejado un mensaje encriptado en esta carta (además de manchas de lubricante TROJAN®), cuya clave descansa en la primera letra de cada frase; con esto se despide su bromista experto en profilaxis Julien Hondervo (a.k.a. Domador del verbo).

Saturday, March 17, 2012

Qué culpa tuvo Príapo


Leo sus prolijas respuestas y no puedo dejar de pensar que a usted lo que le mueve son motivos puramente vanos. Lo veo a usted, Crátilo afónico y pálido, en su particular bashnya neoplatónica deconstruida sin apenas acierto mediante un sistema de escudos de ironía dispuesto con el objeto de proteger y esconder (fíjese si son enormes sus embrazadas defensas) su frágil autoestima. Urgido me veo por tanto a responder a sus epistolares divagaciones en medio de un fin de semana que se postulaba ocioso pero que lamentable pero ineluctablemente va a acabar por ser (ya es, ya lo está siendo) duro.

Debo admitir, no obstante, que entre sus vanos temas de conversación encuentro útiles pesas con las que ejercitar mi ya de por sí elegante y elevada retórica. [He observado que, nuevamente, ha preferido dejar a un lado el tema, por mí propuesto, de la imposición fálica; una pene.] Observo a colación que ha cultivado usted un fino sentido del humor y una formidable fluidez en el empleo de la bufa mofa, que dirige acaso con escaso recato hacia la noble Industria Editorial Española. Nace este odio suyo de una creencia errónea: que usted es merecedor de ser publicado. Crasa equivocación, contertulio bárbaro. Revise usted la reciente revisión de mi anterior revisión de la traducción de Bárbara Jóhnson de la carta de Philippe Sóllers a J. Derridá imbricada en el libro Dissemination de este último, y fíjese en mi aguda y lúcida ("a pies modestos, caminos molestos") observación sobre la cuádruple traducción y sus lagunas semánticas. Sé que sabe de lo que estoy hablando. Le adjunto el borrador de dicha re-revisión en esta misiva; cuando observe y comprenda (una de las dos actividades le llevará más tiempo que la otra) mi tesis, dígame si tiene suficientes bemoles que no merezco yo ser publicado. Verá de esta manera cuán por debajo se encuentra, Crédulo, del nivel exigido.

Debo darle la razón, por otro lado, en cuanto a sus propuesta de renovación de dicha industria, pues si bien cumple con los estándares exigidos en lo que a calidad de los autores respecta, carece de imaginación y creatividad en el diseño y la promoción de los libros. Con un espíritu de finura (Pascal; Pensamientos) hipertrofiado y un espíritu de geometría atrofiado, los diseñadores de portadas de libros se ven incapaces (en realidad su talento es tan escaso que ni siquiera perciben su lamentable situación) de conseguir realizar una obra digna y bella, y por consiguiente llenan de pena e insulsez las estanterías de las librerías de esta nuestra patria. Como dijo E. M. Cioran: "Concebir un pensamiento, un sólo y único pensamiento , pero que hiciese pedazos el universo". Bueno, aplíquelo a estos deplorables seres.

No me parece adecuado que siga  modificando mi nombre y que, por añadidura, siga sin escribirlo con H al principio. Tampoco que me mande fotos de su padre ojizarco recién levantado y a pecho peludo descubierto. Qué falta de tacto, Bárbaro Gárrulo.

Atentamente, su cuerdo conversador

Julien Hondervo

Wednesday, March 14, 2012

La virtud de una prosa clara


Mi muy estimado contertulio, 

para nada fue tu críptica y semivacía misiva lo que me hizo delegar una pronta respuesta. Nada más lejos, querido Crátulo. Si por algo soy conocido en mis selectos círculos catódicos es por atesorar un talante diligente y elegante para con mis iguales (observe la asonancia, apenas sin esfuerzo). Y como puede usted imaginar, aún no ha conseguido su distinguida y rimbombante persona penetrar en este selecto grupo. Empero su facilidad y pericia con el idioma de Larra (grande entre los grandes [algún día hemos de charlar sobre la obra de este fauno genial]) llegado un punto es probable que le granjeen un sillón o un trono de primer orden dentro de mi ojalá más flemático ambiente.

Hechas ya las tácitas promesas, paso a abordar el tema que parece interesarnos a ambos: La Imposición del Falo en la Cara/Vagina de esta nuestra Entumecida (como usted bien dijo) Sociedad. Dicha imposición viene siendo la tónica general de los debates/verdulerías/coloquios/discusiones de ágora televisivos y, por tanto, merece nuestras más dedicadas (y capaces) atenciones y reflexiones. [Como puede observar, he rehuido sus comentarios dirigidos a mis publicaciones (Tiesura [Pre-Textos, 2007; 29,99€] es la más reciente) y a mi desunida y expeditiva melena. No les veo interés (a sus comentarios, por supuesto): carecen de la enjundia que mi entendimiento solicita (exige) para dedicarle acaso unos minutos de mi tiempo. No obstante el tema "impositivo" me parece del todo enjundioso.] Es dolorosamente obvio que toda manifestación erecta erigida a modo de rascacielos capilar pretende ser muestra y prueba irrefutable de cierta (supuesta, por quien la porta) superioridad, sea ésta fálica, viril o del ego. En mí esta tendencia genera una atracción cada vez mayor. 

Todo este simulacro baudrillardiano, por ende, me llena de placer (lejos de la anhedonia de la que parece usted hacer gala, encerrado en su cubículo pseudo-chambre de bonne) y no puedo más que acudir a presenciar, como tantos otros de mis compatriotas, este maravilloso espectáculo de variedades. Creo, asimismo, que la imposición casi protésica y desde luego proteica del flequillo y por extensión del miembro (de la tertulia y genital) es del todo necesaria, pues ¿cómo si no, íbamos a distinguir a los especímenes más válidos y más evolucionados de nuestra especie? Consciente de mi limitación estética, soy mero espectador y no participante en estos eventos, ya que desentonaría entre tanto músculo y silicona y maquillaje naranja y gomina y laca. Soy bajito, feo y con gafas (como imagino que también lo será usted [le agradecería que me mandase una fotografía junto con su siguiente carta]), por lo que me he dedicado enteramente a muscular mi cerebro con conocimientos elegidos con esmero y tino, así como a fijarlos mediante esta sana y educada conversación, que espero seguir manteniendo con usted, don Álvaro. Me veo obligado a dar por concluida esta epístola, pues he de arreglarme el tupé y depilarme los brazos para el simulacro de esta tarde.

A título informativo, mi apellido se escribe con H al principio. 

Se despide de usted,

Julien Hondervo.